joomla templates top joomla templates template joomla

Consejos para una conducción más eficiente

Publicado en Blog

Eficiencia

La tecnología moderna ayuda a conducir de una forma más sostenible, pero tú también puedes cuidar el medio ambiente teniendo en cuenta algunos aspectos que te harán reducir considerablemente el consumo de combustible en la conducción. Lee nuestros consejos y disfruta descubriendo cómo puedes influir en el consumo de tu coche y lo fácil que es reducirlo.

 

1.

Menos estrés, más ahorro.
Conducir de forma agresiva acelerando a fondo, cambiando rápido de carril, frenando de golpe y volviendo a pisar de nuevo rápido el acelerador, solo cuesta nervios y combustible. Nada que ver con la conducción preventiva: quien conduce tranquilo y de forma relajada, frena poco, se adapta al tráfico y deja rodar al vehículo aprovechándose de la inercia, consume mucho menos combustible y conduce con más confianza y seguridad.

Además, conducir de forma preventiva contribuye también a evitar atascos, lo que no solo beneficia a los nervios y a la salud, sino también al medio ambiente, siempre y cuando, claro está, todos colaboren en ello.

 

2.

Cambia a tiempo y tarda más en repostar.
Conduce con la marcha más larga posible.
A 30 en tercera: cambiar antes ayuda a ahorrar.
¿Cómo? ¿Qué conducir a revoluciones bajas daña el motor? Eso es solo una leyenda urbana. De hecho, a los motores TDI y TSI les encanta ir a 39 km/h en tercera y responden ya a 2.000 rpm con una asombrosa fuerza de aceleración.

Pon ya la segunda a los tres o cuatro metros de arrancar y ve subiendo lo que puedas de marcha, incluso saltándote una. Mantente en la marcha más larga posible siempre que sea posible. De hecho, muchos vehículos pueden ir perfectamente en quinta a 50 km/h., así que no te preocupes: mientras el motor del coche vaya suave y no dé tirones, el número de revoluciones nunca será demasiado bajo.

En los vehículos de cambio automático, es preferible evitar el kick down y levantar brevemente el pie del acelerador para que suba automáticamente a la siguiente marcha. El cambio automático DSG de Volkswagen ya hace esto por sí solo reduciendo hasta un 20% el consumo de combustible.

 

3.

Deja que el vehículo ruede solo.
Aprovéchate de la inercia.
0,0 litros /100 km. ¿Cómo?
Con las técnicas de conducción adecuadas se puede ahorrar una barbaridad, por ejemplo, ¿sabías cómo llegar a un „consumo momentáneo“ de exactamente 0,0 l/100 km? Dejando rodar el vehículo sin acelerar y con la marcha puesta: ¡así de fácil!

De esta forma se interrumpe el suministro del combustible al motor y mientras tanto, tú no consumes ni una gota de combustible. Usa este método inteligente, sobre todo, en combinación con el freno motor, es decir, bajando pendientes o antes de detenerte ante un semáforo en rojo.

Desembragando también se reduce considerablemente el consumo, especialmente si, conduciendo de forma preventiva, puedes dejar que el coche ruede por su propia inercia en trayectos largos. Bajando pendientes también se puede dejar que ruede el coche, ahora bien, siempre y cuando la inclinación de la pendiente no sea muy acusada.

 

4.

Sí al confort y sí al ahorro.
Usa el equipamiento del vehículo con moderación.
Hasta 2 litros de ahorro sin renunciar al confort.
El equipamiento de un automóvil hace la conducción mucho más agradable, pero su uso excesivo puede ser también muy caro. El aire acondicionador, por ejemplo, aumenta el gasto de combustible, y no poco. En pleno verano, la regulación y el mantenimiento de la temperatura interior del vehículo puede consumir, a una velocidad media baja, hasta 2 l/100 km, dos litros que se pueden ahorrar fácilmente ventilando el coche antes de salir y dejando las ventanillas bajadas durante los primeros minutos del trayecto.

La calefacción de los asientos y la de la luneta trasera aumentan también el consumo de combustible. Por eso, es recomendable apagar la calefacción una vez se hayan calentado los asientos y se haya desempañado la luneta trasera.

Controla siempre durante la conducción qué equipos y/o accesorios estás utilizando y cuáles necesitas realmente.

 

5.

Menos consumo a mayor control de presión.
Revisa la presión de los neumáticos.
Ahorra hasta un 15% con solo un poco de aire.
Reducir el consumo de combustible comienza ya antes de arrancar el motor revisando la presión de los neumáticos, ya que la resistencia a la rodadura puede suponer hasta un 15% del consumo total. Por eso, es mejor que, antes de ponerte en marcha, infles las ruedas al máximo de la presión recomendada por el fabricante (estos datos los puedes ver en la tapa del depósito); así se disminuye la resistencia a la rodadura y, con ella, el consumo de combustible.

A la hora de comprar neumáticos nuevos, cerciórate de que tengan la menor resistencia posible a la rodadura, puesto que así podrás ahorrar hasta un 3% más de combustible. Además, estos neumáticos son mucho más silenciosos ...

De esto no tienen que preocuparse los conductores que hayan adquirido recientemente un coche nuevo nuestro, ya que los neumáticos de serie de Volkswagen son precisamente elegidos, además de por otros criterios, por su baja resistencia a la rodadura.

 

6.

Más dinero para el bolsillo:
solo con el motor caliente.
Evita el coche para los trayectos cortos.
Quien combina trayectos, gana.
El motor consume más cuando está frío, así que si utilizas mucho el coche para trayectos cortos, puedes llegar rápido a un consumo de 30 l/100 km.

En cambio, puedes ahorrar combustible, si combinas muchos trayectos cortos en una única salida, ya que así el motor alcanza la temperatura adecuada y necesita mucho menos combustible.

Y ya que estamos, no podemos evitar desmontar un mito de los muchos que circulan por ahí: dejar el motor en marcha para que se caliente no reduce el consumo, al contrario, lo aumenta; además, desde el punto de vista técnico es algo totalmente innecesario y, encima, está prohibido. Así que, ya sabes, no dejes el motor en marcha para que se caliente antes de circular y ahorrarás mucho más.

 

7.

Bien engrasado, bien ahorrado.
Usa aceite sintético ligero.
Ahorra hasta un 5% con aceites de alta calidad
Cuanto antes se engrasa un motor, antes funciona y menos CO2 emite. Esto es especialmente importante en los arranques en frío y en los trayectos cortos. Por eso, un buen aceite de motor tiene que cumplir, sobre todo, una función: distribuirse rápidamente.

Los aceites sintéticos ligeros son los mejores ya que con ellos se puede reducir el consumo de carburante hasta en un 5% en comparación con los demás aceites. Por eso, casi todos los automóviles Volkswagen llevan de fábrica aceites sintéticos ligeros.

Ahora solo tienes que preocuparte de que haya suficiente aceite, de cambiar el aceite tras los periodos aconsejables y, a la hora de rellenar el depósito del aceite, de utilizar solo aceites recomendados específicamente por Volkswagen para tu coche. Así, ya nada te impedirá poder conducir de una forma eficiente y sostenible con el medio ambiente.

 

8.

Navega con el aire.
Reduce la resistencia aerodinámica.
Conducción más eficiente a menos resistencia aerodinámica.
Una buena aerodinámica es la clave para consumir menos en la conducción, especialmente a altas velocidades. La carrocería de tu Volkswagen está diseñada de tal forma que apenas ofrece resistencia al aire. Una ventaja que, desgraciadamente, se pierde por la instalación en el techo de los vehículos de bacas, arcones o portabicicletas.

No es que nosotros queramos arremeter contra los portaesquís, los arcones, etc., tan solo contra su uso innecesario, puesto que un aumento de la resistencia aerodinámica de un 33% equivale a un aumento de consumo de hasta 2 l/100 km a una velocidad de 160 km/h.

Por eso, merece realmente la pena reflexionar un poco sobre ello y ser consciente de que entre dos fines de semana de esquí o de ciclismo de montaña sí que conviene quitar los portaesquís o portabicicletas. Si no, haz la cuenta y ya verás cómo merece la pena.

 

9.

A menos peso, más ahorro.
Evita cargas innecesarias.
Pon el coche a dieta y ahorra hasta 0,3 litros
Cada kilo de equipaje cuesta dinero o, para ser más exactos, 100 kg de peso aumentan hasta 0,3 l/100 km el consumo de carburante. Por eso, no te olvides de controlar lo que llevas en el maletero.

Con la red de gasolineras que existe hoy en día no es necesario llevar garrafas de carburante de repuesto por si acaso. Y tampoco hay que llevarse de paseo todo el año la bolsa de los palos de golf, ni la cesta de picnic en invierno o la garrafa de líquido anticongelante en verano.

Como ves, se puede ahorrar mucho con solo controlar el peso y las cargas del vehículo.

 

Fuente: ThinkBlue.